Hay palabras que, como la tierra, se desgastan con el uso. “Sostenibilidad” es una de ellas. También es cierto que existen maneras de evitar que a la tierra se la lleve el viento. Hablamos de agricultura regenerativa: esa que restaura la salud del suelo, mejora la biodiversidad y captura carbono de la atmósfera para revertir el daño de la desertificación. A diferencia de la agricultura ecológica tradicional, que busca mantener el ecosistema, la regenerativa persigue algo más ambicioso: mejorar activamente, devolver fertilidad, potenciar la recuperación de la tierra.